¡BLACK FRIDAY ULTIMAS HORAS!

DISCOVERING CLARA DÍEZ

DISCOVERING CLARA DÍEZ

Nada más atravesar las puertas de la impresionante tienda de Formaje en Madrid, nos indican que bajemos por las escaleras, donde nos encontramos a Clara hirviendo agua para el primer café de la jornada. Mientras, nos explica la finalidad del espacio en el que nos encontramos: una zona ideada para muestras, degustaciones y todo tipo de eventos que, desgraciadamente por culpa del Covid, no se han podido realizar con mucha asiduidad. El espacio es una extensión de Clara: perfectamente equilibrado y con una meticulosa atención al detalle y la estética.

Esta es nuestra primera entrevista y le insisto a Clara que lo que nos interesa no es entrevistarla como tal sino tener una conversación de tú a tú. Así que empezamos por el principio, comprendiendo sus raíces para ver si nos ayuda a entender quién es a día de hoy.

 

 

“Soy la mayor de siete hermanos y esto ha tenido un gran impacto sobre mí. Desde muy joven he asumido un rol como de madre, con un gran sentido de responsabilidad. Crecimos en la España rural y tuvimos la suerte de tener a nuestros padres presentes casi siempre. Mi padre era fotógrafo y mi madre, profesora, aunque decidió dedicarse a sus hijos en cuanto nací yo. Nuestros padres mostraron un gran espíritu de lucha durante nuestra infancia y creo que eso nos ha influido a todos”.

 

 Clara nació en Valladolid pero en un momento dado, sus padres decidieron mover a toda la familia a Brañosera, un pequeño pueblo de la montaña, y estuvo tuvo un gran impacto sobre todos. “Nos acostumbramos a la vida en el campo y tras un periodo, volvimos a la ciudad, pero un hermano decidió quedarse y convertirse en granjero. Supuso un hito en nuestra familia. Todos asumimos el espíritu emprendedor de nuestros padres y la experiencia de vivir en la España rural de manera distinta, lo cual me parece bastante interesante”.

 

Después de cursar dos años de Comunicación Audiovisual en la universidad, Clara decidió hacer las maletas y marcharse a Londres en búsqueda de unas lecciones de vida que su carrera simplemente no le estaba ofreciendo. Trabajó como becaria en varios lugares y volvió a España, donde se encontró en una encrucijada. No sabía si continuar estudiando su carrera o buscar una salida laboral, y fue entonces cuando un amigo de la familia le ofreció la oportunidad de echar una mano en el lanzamiento de una nueva tienda de quesos en Madrid.

 

 

“No sabía de quesos pero empecé a documentarme y a ver la industria por dentro, y descubrí algo precioso que me llamó mucho la atención. En el oficio del queso artesanal encuentro algo en lo que creo y algo que realmente quiero defender y hablar de ello. Comencé a desarrollar el proyecto con la ayuda de mi novio, Adrián, y pronto nos convertimos en socios del negocio”. 

 

Cinco años después, y tras vivir un elenco de experiencias, Clara y Adrián decidieron tomar su propio rumbo y crear un concepto nuevo que aunaba todos sus conocimientos. El resultado se llama Formaje. “Queríamos defender el queso desde un punto de vista diferente. Tengo muchos más conocimientos ahora y quiero reformular la manera en la que añadimos valor a esta industria. Cuando comenzamos, creíamos que el valor añadido residía en hablar de la artesanía pero esto se convirtió en lo estándar tras unos años y todo el mundo podía ofrecer un queso artesanal, y artesanal no equivalía necesariamente a excelencia”.

 

“Decidimos apostar por un tipo específico de artesanal, donde las manos del productor tenían un impacto sobre el producto final pero también donde el artesano transformaba la materia prima que encontraba en su entorno y que, de alguna manera, conectaba al producto final con un determinado territorio. Obviamente, nada de eso importa si el producto final no es excelente. Tiene que estar a otro nivel, dejando de lado los gustos personales. Ese es nuestro manifiesto en Formaje, estudiamos el proceso entero y el producto final, y ambos tienen que alcanzar lo que nosotros consideramos como la excelencia”.

 

 

Algo que realmente me llama la atención al entrar en la tienda, cuando conozco a Clara y a la hora de navegar por su página web es la atención al detalle. Todo parece escogido a dedo y con un gusto exquisito, y el resultado es que la marca casa completamente con el mensaje de Clara. El mensaje es tan nítido en su mente que es difícil no sentirse atraído ni enamorarse del proyecto. “En Formaje estamos en medio de los productores y los queseros. Nos vemos como predicadores y nuestra plataforma es para el consumidor final. Queremos que la gente tenga la opción de consumir queso artesanal en sus casas y que comprendan lo que están comiendo y lo que lo diferencia. Por eso es tan importante que nuestros empleados entiendan el proceso tan bien como nosotros porque no podemos estar presentes a todas horas y el consumidor necesita comprender qué está comprando. Ese es nuestro valor añadido”.

 

Clara nos cuenta una anécdota que me llama la atención y que creo que ayuda a entender la importancia de conocer el origen de las cosas que consumimos para poder comprender su valor. Formaje tiene un programa de suscripción mensual de quesos en el que mandan su queso más especial cada mes. Junto al queso seleccionado incluyen un panfleto que explica por qué han escogido el queso en cuestión y cuál es su trasfondo. En febrero enviaron un queso llamado Gamonéu y, como era de esperar, en Formaje tienen una relación personal con todos sus productores y les visitan en persona para poder entender y explicar cómo funciona el proceso de producción de ese queso específico.

 

Como nos cuenta Clara, “hay dos tipos de Gamonéu: Gamonéu del puerto y Gamonéu del valle, que se producen en Asturias. Nosotros estábamos escribiendo sobre el Gamonéu del puerto, que es un queso que se produce en verano en la montaña debido a las condiciones. Cuando fuimos ahí, no me podía creer cómo se creaba este queso. Durante el verano, el granjero vive en una cabaña en la montaña y el queso se refina en unas cuevas que están bajo tierra. Cuando escribía el panfleto pensaba que la gente no se iba a creer que esto todavía ocurría en España actualmente. Para mí, este queso no tiene precio y probablemente esté cerca de desaparecer porque nadie quiere continuar con esta tradición”.

 

Tras haber escuchado y aprendido mucho sobre queso, decido virar la conversación en otra dirección para intentar aseverar qué pasiones o hobbies estimulan a Clara. “Me gusta leer, caminar, viajar y últimamente me estoy aficionando al interiorismo, crear espacios que tienen un impacto sobre tus sensaciones. Creo que los objetos, con sus materiales, texturas y formas, tienen la habilidad de hacernos sentir mejor cuando nos rodean y es algo que me gusta más cada día”. Esto queda reflejado en nuestro entorno e indudablemente tiene un impacto sobre cómo me siento al hablar con ella.

 

 

“Me encanta viajar con un motivo. Me gusta sumergirme en las culturas locales y esto lo hago normalmente cuando viajo por trabajo, que es mi forma favorita de viajar. Logro comprender cómo las distintas culturas comprenden y trabajan el queso. Eso me atrae mucho. He llegado a comprender a los Estados Unidos a través del queso, por ejemplo. Me ayuda a entender a la sociedad y a las culturas distintas de una manera muy específica y eso me encanta. No me interesan los viajes turísticos”.

 

Percibo que a Clara le interesa la moda ya que rebosa elegancia y clase, así que decido lanzarme hacia este tema para averiguar el impacto que ha tenido sobre su vida. “Las dos cosas que hacemos cada día son comer y vestirnos, y ambas conllevan una decisión. ¿Cómo te vas a vestir? ¿Qué vas a comer? Ambas definen quién eres. La moda, para mí, va íntimamente ligada con tu identidad personal”. “Nunca tuve la posibilidad de comprar nada cuando era más joven, era el último de nuestros problemas. Realmente valoro las cosas porque nunca tuve nada por tener. Recuerdo cuando tenía unos 11 años y estaban de moda los pantalones campana, mis pantalones eran rectos, así que los cosía por la pernera para cambiarles la forma. Creo que era una forma de sentirme más representada por mi ropa”.

 

 

Para rematar, ya que Pompeii es una marca a la que le interesa caminar para descubrir, le preguntamos a Clara cuál es su ciudad favorita del mundo para que nos dé algún consejo para así verla a través de sus ojos. “Nueva York. La primera vez que fui, la odié. Era verano y la ciudad estaba muy sucia. Volví ese mismo año en otoño y me enamoré”.

 

Si quieres descubrir Nueva York a través de los ojos de Clara, aquí tenéis algunos tips:

Comida o cena en Ivan ramen

Essex St Market

Desayuno en La Buvette

Cena en Lucien

Visita a Noguchi museum

En Tribeca (Manhattan) visitar la tienda de Le Garçonne  

Williamsburg para el mejor vintage shopping (Narnia o Antoinette son de mis favoritas, o Front general store en Dumbo)

Bocadillo de Pastrami en Katz's delicatessen

Visita a Essex Market

Café (y compra de queso) en Fosters Saundry (Brooklyn)

Ir al MOMA

Si es verano, helado en el Brooklyn Ice Cream Factory

Pasear por Blecker St. y visitar MURRAY'S CHEESE en la misma calle.

Comer en King y en MIMI

Pizza en ROBERTA's (Brooklyn)

Conocer McNally Jackson Independent Booksellers and Cafe 

 

 

Something went wrong, please contact us!

Tu carrito ()

Cerrar Carrito

Subtotal